Hace unos días, la Fran me propuso escribir para la comunidad.
Después del subidón de emoción, lo primero que pensé fue:
¿Sobre qué escribo?
Y la respuesta llegó sola:
Sobre eso que nos pasa a todas y todos en la práctica.
Eso que no siempre se dice en voz alta, pero que vibra adentro.
Eso que aparece cuando cruzamos la puerta del shala y sentimos que algo se acomoda.
Es difícil poner en palabras la emoción de llegar. De ver las caras conocidas y las no tanto. De encontrar a Fran, con su voz y su presencia. De moverse, respirar, soltar, reírse… De estar, simplemente, ahí.
Hace un tiempo, viví una experiencia muy profunda en el taller de Breath & Sound.
Un sacudón precioso. Pero lo más lindo fue lo que pasó después, cuando pude hablar de eso con otras personas. Cuando las palabras empezaron a darle forma a lo que había sentido.
Cuando alguien más dijo: “a mí me pasó algo parecido”... y sentí que no estaba sola.
Cuando alguien más me preguntó para profundizar.
Cuando una amiga se emocionó conmigo y quiso vivir la experiencia.
Compartir nos espeja, nos permite identificar en el otro algo que también es nuestro.
A veces, recién ahí, entendemos más. Nos abrimos más. Sanamos más.
Para eso se abre este espacio.
Para escribir, para decir, para contar. Para que lo que vivimos en la práctica no se quede solo en el cuerpo, sino que también tenga lugar en la palabra.
Los y las invito a compartir sus vivencias.
No hace falta escribir “bien”. Basta con escribir con verdad. Porque cuando escribimos desde lo vivido, profundizamos en comunidad y eso, también es parte de la práctica.
Fe
Gracias gracias gracias
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